NUESTRO MANIFIESTO Y EL MANDATO MAYOR

UNETE

MANIFIESTO CIUDADANO

CUSTODIOS MAYORES DE LO COMÚN, CUSTODIOS DE LA VIDA


1. Cuando la patria se convierte en botín político

En una democracia constitucional, los símbolos patrios, los símbolos institucionales de la Fuerza Pública y los emblemas que representan a la Nación no pertenecen a partidos, campañas, candidatos ni movimientos ideológicos.
Pertenecen al pueblo en su diversidad política, cultural y territorial.

Su uso partidista, su apropiación como marca política o su exhibición como señal de superioridad moral frente a otros ciudadanos constituye una grave distorsión democrática, una manipulación simbólica del electorado y, en muchos casos, una conducta jurídicamente reprochable.

A este fenómeno es necesario llamarlo por su nombre: robo de banderas.


2. ¿Qué entendemos por robo de banderas?

El robo de banderas no es la sustracción física de un símbolo, sino su usurpación simbólica.
Ocurre cuando actores políticos:

  • Se apropian de símbolos patrios o militares
  • Los asocian de manera exclusiva a su causa
  • Los usan para deslegitimar a otros sectores de la ciudadanía
  • Los convierten en herramientas de propaganda, intimidación o polarización

Esta práctica rompe el principio de neutralidad del Estado, vulnera la competencia democrática y degrada el debate público.


3. Uso ciudadano legítimo vs. uso electoral indebido

Portar la bandera, cantar el himno o celebrar los símbolos nacionales en actos cívicos, culturales o conmemorativos es un derecho ciudadano legítimo.

Distinto es su uso en:

  • Tarimas de campaña
  • Marchas partidistas
  • Piezas publicitarias
  • Consignas electorales
  • Actos de proselitismo

Cuando un símbolo común se usa para promover una candidatura o una causa política específica, se cruza una línea ética, democrática y jurídica.


4. Símbolos militares: un límite aún más estricto

Las Fuerzas Armadas y la Policía no son deliberantes ni partidistas.
Por ello, el uso de símbolos militares en contextos políticos —uniformes, saludos, consignas, rituales o referencias a la reserva— reviste especial gravedad.

Trasladar símbolos de autoridad, mando y fuerza al escenario electoral no es un gesto inocente: es una forma de presión simbólica y de intimidación blanda sobre la ciudadanía.


5. Por qué esto no es un asunto menor

El robo de banderas:

  • Sugiere que solo un sector “encarna la patria”
  • Estigmatiza al disidente como antipatriota
  • Manipula emociones colectivas
  • Degrada los símbolos que deberían unir
  • Daña la democracia y la convivencia

En contextos de polarización, estas prácticas ponen en riesgo la vida, los derechos y los recursos que son de todos.


6. Quiénes somos

Somos los Custodios Mayores de lo Común.
Un grupo de ciudadanas y ciudadanos que supera el marco electoral y partidista, y que asume la responsabilidad ética de alertar, vigilar y proteger lo que es de todos:

  • La patria
  • La vida
  • Los recursos comunes
  • Los derechos fundamentales
  • Los símbolos compartidos

No respondemos a campañas ni a caudillos.
Respondemos a la conciencia, a la memoria y a la dignidad colectiva.


7. Nuestro mandato

Actuamos porque el silencio también daña.
Porque la patria no se usa como botín político.
Porque defender la vida exige información, lucidez y responsabilidad.

No solo perdón.
Mandato popular por la defensa de la vida y de lo común.

NOTA DE PROTESTA Y DEFENSA DE LA SOBERANÍA VITAL

Los Custodios Mayores de lo Común CUSTODIOS DE LA VIDA,  manifestamos nuestra protesta expresa frente a toda forma de injerencia extranjera, directa o indirecta, que pretenda condicionar las decisiones soberanas del pueblo colombiano, su modelo de desarrollo, su democracia y su relación con la vida y la naturaleza.

Rechazamos las presiones políticas, militares, económicas, judiciales o simbólicas provenientes de potencias extranjeras o sus gobiernos aliados y titeres, que bajo discursos de “seguridad”, “orden”, “defensa” o “libertad”, buscan imponer agendas extractivas, autoritarias o desestabilizadoras, contrarias al interés nacional y al mandato popular.

Colombia tiene el derecho legítimo a defenderse simbólica, política y democráticamente, con sus propios símbolos, imaginarios y raíces, frente a narrativas externas que intentan reemplazar nuestra identidad y autonomía.
Nuestros símbolos de vida —el jaguar, el cóndor, la diversidad territorial y cultural, los simbolos patrios— no son decorativos: representan protección, equilibrio y soberanía vital, no dominación ni guerra.

Nos oponemos de manera clara y activa a:

  • El fracking y todo modelo extractivo que sacrifique el agua, la vida y los territorios.
  • Toda propuesta electoral o política pública que atente contra la naturaleza, los derechos humanos y el bienestar colectivo.
  • El lawfare como herramienta de persecución política y desestabilización institucional.
  • El uso de manuales autoritarios, estrategias de polarización, miedo y deshumanización del adversario político.
  • Toda forma de ideología de odio, supremacismo, autoritarismo o exclusión, cualquiera sea su origen o justificación.
  • La instrumentalización de la fe religiosa —de cualquier credo— con fines geopolíticos, electorales o de subordinación a intereses extranjeros.
  • actuaremos contra el playbook autoritario.

La defensa de la patria no se hace entregándola. Los que se haven llamar defensores de la patria son TRAIDORES A LA PATRIA !
La defensa de la vida no se hace destruyendo la naturaleza.
La defensa de la democracia no se hace persiguiendo partidos, gobernantes, lideres o pueblos.

NO AL FRAUDE ELECTORAL EN SUS MILES DE FORMAS.

Nuestra posición es clara, pacífica y firme:
Colombia decide desde su gente, sus territorios y su conciencia colectiva.

Este es un mandato popular por la vida, la soberanía, LA PATRIA DE TODOS Y TODAS y lo común.

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